¿ Cómo ayudar en CUZCO?  
DIRECCIÓN:

“Hogar Madre Teresa de Calcuta”
Av. Víctor Raúl Haya de la Torre 235
Cuzco (PERÚ)
Teléfono: 00 51 84 256 932

Las Misioneras de la Caridad tienen varias casas en Perú, una de ellas en Cuzco, el Hogar de la Madre Teresa de Calcuta, lugar donde estuvimos en el verano de 2009.
Es una casa preciosa, nueva, no lejos del centro, en la que se atienden a niños discapacitados psíquicos y físicos así como a ancianos, todos ellos abandonados por sus familias.
Estos niños “especiales”, como se les llama allí, presentan distintos grados de discapacidad, algunos de ellos pueden ir al colegio pero aproximadamente la mitad permanecen en el Hogar. Necesitan ayuda para comer y, como a todos los niños, les gusta que juegues con ellos, que les prestes atención, sentirse queridos. A muchos es conveniente hacerle ejercicios y hacerles andar, por lo que fisioterapeutas, seguro que son bienvenidos.
También hay gente joven, con discapacidades físicas que están allí normalmente por carecer de familia o porque ésta carece de medios para atenderles.
Los ancianos y ancianas tienen los problemas derivados de su edad y en algunos casos presentan algún tipo de discapacidad psíquica. La mayor parte de ellos son bastante autónomos, pero les encanta la compañía, que les hablen, que les cuenten, que les entretengan, que les saquen de la rutina, siempre te reciben con una grandísima sonrisa.
Habrá alrededor de unas 55 personas, atendidas por cinco hermanas y personal contratado.
Así mismo cuentan con voluntarios locales y de hecho, reciben visitas de colegios, en las que los chicos adolescentes, entran en contacto con una realidad que normalmente le es ajena.
Tenemos la gran ventaja del idioma, lo que nos ayuda mucho a la hora de entablar una relación de cariño y atención con ellos aunque algunos ancianos solamente hablen quechua.
Todos están muy bien atendidos y sobre todos queridos. Las hermanas son excepcionales y pendientes de hasta el último detalle.
Un día cualquiera, llegábamos en torno a las 9:00 de la mañana y permanecíamos hasta las 12:00. En ese tiempo, estábamos tanto con los niños como con los adultos, hablando, cantado, y a las 10:30 ayudábamos a dar de comer a los peques. Después, lavarles los dientes y cambiarles si era necesario.
Volvíamos a las 15:00 y nos quedábamos hasta las 17:30, le dábamos la cena, y les acostábamos. Estos eran unos momentos muy bonitos justo antes de que se durmieran.
Básicamente, lo que podéis aportar es vuestra alegría y compañía, aunque sea por unos días y unas horas cada día.

ALOJAMIENTO

Las hermanas disponen en el hogar de una habitación para voluntarios (máximo 3 o 4 personas).
Sin embargo, nos alojamos en el Hostal San Juan de Dios, www.hostalsanjuandedios.com. Con los fondos que obtienen, se financia el hospital San Juan de Dios. Su personal es encantador y tiene la ventaja de que está a cinco minutos andando del hogar de las Misioneras de la Caridad, un sitio muy recomendable, pero en Cuzco hay gran cantidad de hostales preciosos en el centro.
Desde el Hogar al centro hay unos 20 minutos andando, pero merece la pena coger un taxi, son muy baratos.

 

La ciudad, como os podéis imaginar, es muy bonita y acogedora. Hay gran cantidad de actividades que hacer allí y en sus alrededores. Además, es muy segura
Además de los datos prácticos, también queremos contaros historias de personas que viven allí. Os mostramos uno de los correos que una de nosotras escribió desde allí:

“No puedo transmitir con palabras la paz que se siente aquí, y con qué poco se puede hacer feliz a los demás.
Os contaré la historia de alguno de los que viven en este hogar lleno de amor: Pedro hasta hace unos años trabajaba en el campo, hasta que un día un árbol se le cayó encima. Se quedó minusválido de cintura para abajo. En la casa que vivía no estaba adaptada para él, y le resultaba muy difícil poderse cuidar por si mismo (aunque en el hogar se lava su ropa y ayuda en muchas tareas). Las hermanas lo acogieron y está feliz. Su entretenimiento es hacer pulseras con hilos, nos las estuvo enseñando y son preciosas. Me daba apuro pedirle que me enseñara, pero se puso tan contento cuando le dije que si podía darnos unas clases particulares para aprender.

Susana, tendrá unos trece años, tiene parálisis cerebral y solo mueve su carita. Su padre los abandonó hace tiempo y su madre falleció el año pasado. Sus hermanos muy jóvenes, la cuidaban y mimaban pero los tres trabajaban y le daban un buen desayuno a Susana antes de marchar y la tenían que dejar sola en casa hasta la tarde. Desesperados, pidieron ayuda a las hermanas. Ahora, Susana vive en el hogar y sus hermanos pasan el domingo entero y algunas tardes con ella, mimándola, dándole la comida, cuidándola...Cómo sonríe cuando te acercas, la acaricias o le cantas canciones!!. Me resulta complicado darle masajes en las manos porque las tiene totalmente atrofiadas, y me da miedo hacerle daño, pero su rostro lo dice todo agradeciendo que estés cerca de ella.

Carlota es una ancianita que fue recogida en la calle, tirada en el suelo agarrada a una botella de alcohol. Hoy he entendido esos cambios de humor que tiene ya que todavía tiene el síndrome de abstinencia, pero me reconforta cuando te agarra la cara y te da un beso.
Hay 55 historias diferentes en este Hogar, y cada una de ellas te llega muy dentro, pero no os podéis imaginar como las Misioneras de la Caridad cuidan de cada uno de ellos. Estamos felices con ellas porque aunque no paran de trabajar en todo el día, siempre tienen tiempo para darnos las gracias por estar aquí una docena de veces al día y de contarnos las historias de sus ancianitos y niños.

Contaros también que Cuzco es una ciudad preciosa y con gente encantadora, cada tarde al salir del Hogar nos acercamos para ir conociendo sus plazas y callecitas pequeñas llenas de cuestas interminables. La comida espectacular, cada día vamos a un sitio diferente a comer y realizamos la crítica gastronómica con puntuaciones y todo.

Como veis mis vacaciones no pueden ser más placenteras, a esta hora, las diez de la noche, agotadas del día, deseando que sea mañana para poder entrar, otra vez en el Hogar de la Paz.”

Si quieres más información, puedess enviar un correo electrónico a:

eberrocalg@gmail.com
mcarmen.pcarral@gmail.com